sábado, 7 de noviembre de 2015

UN ROBLE HA CAÍDO



UN ROBLE HA CAÍDO
In memoriam por el sensible fallecimiento del Sr Eusebio Rondón, ocurrido el día 04 de noviembre de 2015. -Jorge Luis Paredes Arias.

Eusebio Rondón
¡Ah Caramba, mano Eusebio! Se detuvo el segundero. En el reloj de arena ésta no escurre más. La última tarde de sus ojos abiertos se vivió gris, con poca luz y un telón de boca comenzó a caer. ¿Fin de la Historia? O continuará…



Quién diría de aquel muchacho de rasgos aborigen y transitar sencillo, de carácter afable y pícaro humor, de férrea constancia y enorme paciencia; quien diría de aquel muchacho que un día la historia le reconociera como “El Roble” que fue para su pueblo natal.




Eusebio amó a Pueblo Llano y construyó su pueblo como construirse a sí mismo; se curtió de mundo y entre hieles y mieles salió adelante, según se lo propuso. Otros tiempos eran aquellos; otros climas, otras condiciones, otros juegos, otra sed, otra hambre, otros sueños… Y así creció como hombre de bien; dueño de su destino, apegado a sus convicciones, a su fe.



Se casó Eusebio y, aunque ya contaba en su haber a Ulises, con su esposa Andiolina crió su familia, formó un hogar. Allí están: Darío, Ernestina (María) Fredy, Belkis, Sócimo, Arístires, Eloisa, Doris, Diómedes, Virgilio y Javiel, además de algún ángel que ya está en el cielo. Todos dignos herederos de su moral y portadores de su legado de amor.

Eusebio acompañado  por parte de su familia y por este servidor. - Foto: Néstor Bravo



 Eusebio fue un hombre emprendedor, agricultor, comerciante y músico. Los acordes de su bandolina visitaron varias ventanas de las casas de Pueblo Llano y pueblos vecinos, despertando, en la dormida noche, algún enamorado corazón.



Su música, como su humor, siempre le acompañó y, aun en el atardecer de su existencia su débil voz y sus dedos cansados se juntaron en algunos acordes para evocar “Los Rosales” y “Preciosa Merideña” mientras un infinito pero efímero viaje en los recuerdos le transportaban a tiempos ya idos.



Perteneció Eusebio a un bosque de robles, de los que ya quedan pocos, de esos pilares firmes, indoblegables, que construyeron una familia y sostuvieron un pueblo. Por eso estas líneas. Él, al lado de sus compañeros de vida, aportaron importantes granos de arena para la construcción del Pueblo Llano de hoy y por allí van sus hijos, tras esos pasos, en procura de un pueblo mejor.



Ya ha cerrado sus ojos, su voz no se oirá más y, en una triste escena de ésta vida, hoy se ha de sembrar a la inmortalidad. No muere quien permanece latiendo en otros corazones y Eusebio en muchos de nosotros vivirá.



¡¡Hasta Siempre, noble viejo!!

¡¡Hasta siempre, Descansa en Paz!!



Pueblo Llano, 06 de Noviembre de 2015

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