miércoles, 21 de agosto de 2013

¡¡DESCONÉCTATE, VIVE LA VIDA!!



¡¡DESCONÉCTATE, VIVE LA VIDA!!



Hace algún tiempo visité, en compañía de mi compadre Carlos Salcedo, al amigo Oswaldo Paredes, primo, para más señas. Estuvimos por su casa del cerro Mupate, en el lugar que él mismo se encargó de divulgar como Masirey. Allá estuvimos disfrutando de un mágico y natural silencio, rodeados de olores sortílegos como el de la albricia y el frailejón, en una casa de diseño colonial, con tejas, largo corredor, amplia sala, cómoda cocina, donde disfrutamos relajadamente de una de esas “bebidas espirituosas” que él prepara con sus ramas, esencias y saberes muy particulares.


Fue un grato y bonito encuentro lejos de las diferencias políticas que se cruzan entre las amistades y muy cercano a las afinidades y los recuerdos de un Pueblo Llano que añoramos, que avizoramos, que soñamos en una nostalgia común.

 Entre sorbo y sorbo se redescubre la vida


Cuántas aventuras, cuántos amores, cuántas cartas, cuantos abrazos, cuántas luchas, cuántos confidentes, cuántos amigos, cuántas palabras, cuantas cosas fueron necesarias para resumir una vida en apenas unas seis horas.


Entre sorbo y sorbo de la prodigiosa bebida más recuerdos afloraban, amores y desamores, aventuras y desventuras, éxitos y fracasos y más éxitos, luchas, arraigos, esperanzas Y así cayo la tarde y, con ella, la hora del retorno, no sin antes haber prendido el viejo Pick Up y dejarle cantar las notas de Javier Solís acompañado por los chasquidos típicos que las rayas en los acetatos producen al ser tocados, pero que nos recalcan lo efímero de la tecnología y lo perenne de los recuerdos.


Que entrañable encuentro lejos de los usurpadores de amistades en que se ha convertido la Televisión, la radio, la internet, los celulares, los medios de “incomunicación”. Bien vale la pena, de vez en cuando y de cuando en vez, desconectarse de esas “tecnologías” para darse un “chance” de vivir viviendo.


Ojalá el nuevo ser humano (y las nuevas generaciones primordialmente) tomáramos conciencia de lo esclavos voluntarios en que nos hemos convertido gracias a “ESAS TECNOLOGÍAS.


Por un encuentro familiar, una sobremesa, una tertulia, un reencuentro de amigos bien vale la pena apagar el celular o el televisor. ¡¡DESCONÉCTATE, VIVE LA VIDA!!

 
 Al compás de Javier Solis otros recuerdos afloraron

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